La preocupación es una emoción muy presente en nuestro día a día. Pensar, anticipar y reflexionar forma parte de la mente humana, pero cuando el pensamiento se vuelve constante, repetitivo o difícil de detener, deja de ayudarnos y empieza a agotarnos.
En la Medicina Tradicional China (MTC), esta forma de pensamiento excesivo está estrechamente relacionada con el Bazo, el órgano encargado de transformar y distribuir la energía obtenida de los alimentos y las experiencias.
La relación entre la preocupación y el Bazo
El Bazo, en MTC, gobierna el pensamiento y la capacidad de concentración. Cuando su energía es fuerte, la mente es clara y el pensamiento es funcional.
Cuando la preocupación se mantiene en el tiempo, el Bazo se debilita. A su vez, un Bazo debilitado favorece el pensamiento rumiativo. Se crea así un círculo difícil de romper: cuanto más pensamos, más nos agotamos; cuanto más agotados estamos, más pensamos.
Cómo se manifiesta el desequilibrio del Bazo
El desequilibrio del Bazo se refleja tanto a nivel mental como físico.
Manifestaciones emocionales:
Pensamientos repetitivos
Dificultad para concentrarse
Sensación de confusión mental
Preocupación constante, incluso sin motivo claro
Manifestaciones físicas:
Cansancio, especialmente después de comer
Sensación de pesadez corporal
Digestiones lentas o hinchazón
Retención de líquidos
Tendencia a la preocupación por la salud
El cuerpo y la mente se afectan mutuamente.
La importancia de la digestión
En MTC, el Bazo no solo digiere alimentos, también digiere experiencias. Cuando estamos sobrecargados mental o emocionalmente, el Bazo pierde capacidad de transformación.
Por eso, muchas personas que se preocupan en exceso presentan también molestias digestivas. No es casualidad: es la misma energía la que está implicada.
Situaciones que debilitan al Bazo
El Bazo se ve especialmente afectado cuando:
Nos exigimos demasiado mentalmente
Vivimos pendientes del futuro
No respetamos los tiempos de descanso
Comemos de forma irregular o apresurada
Qué ayuda a fortalecer la energía del Bazo
El Bazo agradece la regularidad, el cuidado y la sencillez.
🌾 Alimentación consciente
Comidas templadas, sencillas y regulares ayudan a fortalecer su energía. Evitar el exceso de alimentos fríos, crudos o azucarados es clave.
🌾 Ritmo y rutina
Establecer horarios estables aporta seguridad al sistema digestivo y a la mente.
🌾 Pausas mentales
Aprender a parar, aunque sea unos minutos al día, reduce la sobrecarga mental.
🌾 Movimiento suave
Caminar, estirarse o realizar movimientos lentos favorece la transformación del Qi.
El mensaje de la preocupación
Desde la MTC, la preocupación nos señala que estamos intentando sostener demasiado con la mente. Cuando aprendemos a soltar el control y a confiar un poco más en el proceso, el Bazo recupera su fuerza y la mente se aquieta.
En el próximo artículo hablaremos del miedo y su relación con el Riñón, una emoción profunda ligada a la seguridad y la energía vital.





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