La Humedad y el Frío: más que un fenómeno meteorológico
En MTC hablamos de factores patógenos externos como el Frío (Han) y la Humedad (Shi). No son conceptos poéticos: describen formas concretas en las que el clima influye en nuestro organismo.
La Humedad tiene cualidades muy específicas:
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Es pesada
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Es persistente
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Estanca
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Dificulta el movimiento
¿Te suena?
Cuando el temporal se prolonga, muchas personas comienzan a notar:
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Dolores articulares que empeoran
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Sensación de pesadez corporal
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Cansancio sin causa clara
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Hinchazón
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Digestiones lentas
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Mente nublada
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Tristeza o apatía
No es debilidad. No es “estar sensible”.
Es el cuerpo reaccionando a un entorno que también está saturado.
Cómo afecta la humedad al cuerpo según la MTC
La Humedad tiende a afectar especialmente al Bazo, órgano clave en la transformación de los alimentos en energía.
Cuando el Bazo se debilita:
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Nos sentimos agotados
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Perdemos claridad mental
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La digestión se vuelve lenta
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Aumenta la sensación de preocupación
Además, la humedad puede instalarse en las articulaciones, agravando dolores crónicos, especialmente en personas mayores o con patologías previas.
Y si a esto le sumamos el estrés emocional que genera la situación actual, el cuadro se intensifica.
Cuando el clima también afecta al ánimo
En MTC no se separa cuerpo y emoción.
La humedad no solo pesa en las rodillas: también pesa en el pecho.
La sensación de bloqueo, de no poder avanzar, de que todo está “parado”, tiene un correlato energético claro: el estancamiento.
En momentos así es importante recordar algo esencial:
Lo que sentimos es una respuesta humana a una situación difícil.
Qué podemos hacer para aliviar (aunque sea un poco)
No podemos detener la lluvia, pero sí podemos cuidar nuestro terreno interno.
Algunas recomendaciones sencillas y accesibles:
1. Priorizar alimentos calientes y fáciles de digerir
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Sopas, cremas, guisos suaves
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Arroz, mijo, calabaza, zanahoria
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Evitar exceso de crudos y ensaladas en estos días
2. Reducir lácteos y azúcares refinados
En MTC, estos favorecen la generación de más humedad interna.
3. Infusiones templadas
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Jengibre (si no hay calor interno marcado)
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Canela
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Hinojo
Ayudan a movilizar y calentar.
4. Cuidar pies y zona lumbar
Mantenerlos secos y abrigados protege el Riñón, fundamental en momentos de estrés prolongado.
5. Respirar conscientemente
Respiraciones lentas y profundas ayudan a desbloquear el pecho y aliviar la sensación de opresión emocional.
Un mensaje final
El cuerpo también sufre los temporales, no solo las calles y las casas.
Si estos días te sientes más cansado, más dolorido o más triste, no te juzgues. Estás atravesando una situación exigente, en un entorno que energéticamente también es denso.
La lluvia pasará.
La humedad se disipará.
Y mientras tanto, nos sostenemos, nos abrigamos y nos cuidamos.
Porque la resiliencia no siempre es fuerza.
A veces es simplemente mantener el calor interno mientras afuera llueve.

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